sábado, 23 de julio de 2016

CANTIGAS GALLEGAS-PORTUGUESAS

JOHANA CANELONES

Algunos historiadores de la literatura han alabado la cantiga de amigo porque da una sensación de frescura, ingenuidad que emana de ella. La dama que habla en ellas, es una joven llena de vida y pureza. Estas cantigas se desenvuelven en un paisaje ideal, nada urbano, dominado por la naturaleza. Hay algunas veces en la que esta joven no tiene con quien dialogar, y es allí cuando lo hace con los elementos que ofrece la naturaleza.

En las cantigas de amigo, es importante señalar que mantienen relación con el amor cortés provenzal, lo cual era apreciado en las cortes de los reyes. El ambiente cortesano gustaba de la recreación idealizada de lo popular. Aunque la cantiga de amor está en boca de una mujer, es un trovador hombre el que habla en ella, se pone en lugar de la mujer y recrea lo que cree que siente esta ante el amor.


Dentro de la categoría de la cantiga de amigos encontramos subgéneros de la misma, atendiendo diferentes motivos o temas que presentan:

Ø  Mariñas o barcarolas: estas se desarrollan en un paisaje marino.


Ø  Cantiga de romaría: presentan un asunto amoroso que se desarrolla en el marco de una romería popular.

Ø  Cantiga dialogada: la joven dialoga sobre sus sentimientos amorosos con su madre, hermanas, amigas o con elementos de la naturaleza.
Ø  Cantiga de alborada: la joven lamenta la ausencia de un amigo o enamorado, o tal vez por la separación al amanecer.

Ø  Bailada: la joven sola o en compañía de sus amigas, baila mientras espera la llegada del amigo.

Las cantigas de escarnio son sátiras encubiertas, los vicios o personas concretas satirizadas son citados de manera indirecta, con palabras de doble sentido, con la intención de que el receptor pueda comprender la crítica. Mientras que las cantigas de maldicir son sátiras que se hacen con total claridad, los vicios y las personas son criticados y citados de forma directa.












CANTIGAS GALLEGAS-PORTUGUESAS

JOHANA CANELONES

Lírica profana

Destacan tres géneros o tres tipos de cantigas:

Ø  La cantiga de amigo: son poemas de índole amoroso que el trovador ofrece a una muchacha quien expresa algún sentimiento amoroso, puede ser solo por la ausencia de su amado, abandono o desprecio de este, alegría por el encuentro, confidencias a la madre, hermanas o amigas sobre la experiencia amorosa, entre otros. Todas aquellas vivencias de la experiencia amorosa expresadas desde el punto de vista femenino.




Ø  La cantiga de amor: son poemas de temas amorosos, que están puestos en voz masculina y que expresa las emociones propias de la experiencia amorosa pero en este caso quien las manifiesta es la figura masculina.



Ø  La cantiga de escarnio y maldicir: son poemas satíricos que se usan para criticar algún vicio, mal comportamiento o a una persona específica que presenta estos aspectos. 





CANTIGAS GALLEGAS-PORTUGUESAS


JOHANA CANELONES

CANTIGAS GALLEGAS

Galicia entre los siglos XII, XIII y XIV se convierte en un centro económico y cultural europeo, todo esto gracias al centro de atracción de Santiago de Compostela como la meta de los peregrinos. Es por ello, que en ese lugar se desarrolla una importante cultura, que sumerge sus raíces en tradiciones. Galicia retaguardia de la reconquista y el centro de los peregrinos, son hechos que de manera muy precisa nos detallan  el desarrollo y el brillo que la literatura gallega alcanza en ese momento.

La literatura medieval se concreta en los cancioneros, los cuales son recopilaciones o antologías de los mejores poemas liricos de aquellos trovadores más reconocidos de la lírica gallego-portuguesa medieval.

Es importante destacar que los poemas de la escuela lírica llevan el nombre de cantigas, por estar destinados al canto, en algunos casos se mantienen cada una de las notas musicales de ciertos poemas. Quienes componían estos poemas, eran los trovadores y cantados por juglares, ellos acompañaban con instrumentos como la cítara o cítola. Estas presentaciones se realizaban en las cortes reales y señoriales, y también en fiestas y romerías populares.

La lírica gallega está bastante influenciada por la lírica provenzal y el llamado amor cortés. En estos poemas la mujer es considerada un ser ideal y el trovador la canta como un ser perfecto; entre ellos hay una relación de señor-vasallo, en donde la mujer es el señor y el trovador es un servidor desinteresado.

La poesía gallego-portuguesa se divide en dos bloques: la lírica profana, en las que aún se mantienen alrededor de 1680 poemas atribuidos a unos 153 trovadores y juglares. Y la lírica religiosa, representada por 420 poemas religiosos.



martes, 28 de junio de 2016

Los dramas históricos shakespereanos II: Henry V

Einar Goyo Ponte

Nos dice Josephine Bregazzi (Shakespeare y el teatro renacentista inglés, Alianza, 1999): "La figura de este rey se ha utilizado en numerosas ocasiones como epítome de lo que debía ser un soberano. La versión cinematográfica de Olivier de 1944, hacia finales de la Segunda Guerra Mundial, la manipuló descaradamente con fines propagandísticos, para levantar la moral ya mortecina del pueblo británico y, en honor a la verdad fue muy efectiva. Pero el retrato de Henry V que nos ofrece Shakespeare desde luego dista mucho del perfecto héroe nacional, del rey ideal o incluso del monarca justo."

Utilizando la información recopilada acerca de la figura histórica del rey Henry V, y la lectura (y/o la percepción del filme de Kenneth Branagh), responda en un máximo de una cuartilla: ¿cómo describiría al personaje de Henry V en su obra y en perspectiva respecto a Ricardo III?


miércoles, 15 de junio de 2016

Los dramas históricos shakespereanos: Ricardo III

Einar Goyo Ponte

Los dramas históricos shakespereanos son conocidos en lengua inglesa como los chronicle plays. De ellos nos dice Josephine Bregazzi, en su Shakespeare y el teatro renacentista inglés (Alianza Editorial, Madrid, 1999), que en ellos el dramaturgo plantea una visión cíclica de la historia, parecida a la de Gianbattista Vico: "el débil es desplazado por el fuerte, independientemente del calibre moral de uno y otro; durante algún tiempo, el ganador fuerte logra controlar una situación conflictiva, pero las energías iniciales se erosionan progresivamente para dar paso de nuevo a otro proceso de debilitamiento y decadencia que resulta en otro destronamiento o magnicidio." (Pag. 152)

Para los estudiantes del Seminario de Teatro Shakespereano del IPC:
A partir de su lectura de Ricardo III, ¿pueden intentar enunciar dos posibles rasgos característicos de los Dramas históricos shakespereanos?
¿Es posible encontrar elementos en común entre Ricardo III y Titus Andronicus?
Está abierta la discusión.

Contextos Shakespereanos: La Guerra de las dos rosas

Einar Goyo Ponte

Fue una guerra intestina desarrollada en Inglaterra con motivo de la sucesión al trono, que se desarrolló entre los años 1455 y 1485, luego de que los ingleses fueran expulsados de Francia.
La familia Lancaster se había apoderado violentamente del trono a fines del siglo XIV, y Enrique V se había hecho popular con sus victorias en el exterior; pero los ingleses se irritaron ´por los desastres sufridos en el Continente con su hijo Enrique VI, que perdió, casi sin resistencia, la Normandía y se casó con una francesa, Margarita de Anjou, sólo conservando para Inglaterra, Calais, en territorio francés.
Ricardo de York liderizó los descontentos y reivindicó la corona, alegando derechos familiares, y de más antigua herencia consanguínea.

Los descendientes de Eduardo III, formaron parte de la dinastía de los Plantagenet, de la cual surgieron dos casas reales: la de Lancaster, cuyo símbolo era una rosa roja, y la de York, cuyo emblema era una flor del mismo tipo, pero blanca. Ambas Casas se enfrentaron en este conflicto, cuyo nombre “Guerra de las Dos Rosas” fue adoptado más tarde, en alusión a las rosas que identificaban a ambos contendientes.

El ministro favorito Suffolk, primero desterrado, después preso y más tarde decapitado sobre una de las naves de la flota, fue la víctima iniciadora de las revueltas, en una de las cuales el aventurero irlandés Cade  llegó hasta apoderarse en pocas horas de Londres. El haber tenido la reina un hijo de Enrique VI, lo que resultaba un obstáculo entre Ricardo de York y el trono, hizo que comenzara seriamente la guerra civil, apoyada por ricos y nobles varones, como Warwick, a quien se llamaba el “hacedor de reyes”. Una de esas faltas de talento que el desdichado Enrique VI había heredado de su abuelo Carlos VI de Francia suministró ocasión al pretendiente para hacerle nombrar por el Parlamento lugarteniente y protector del Estado. Entonces abrió las hostilidades, y consiguió de momento la victoria de Saint-Albans (1445), donde hizo prisionero al rey. Este fue al principio de los combates que se libraron en el curso de esta contienda terrible, que duró nada menos que treinta años, desde 1455 hasta 1485, durante los cuales se libraron doce grandes batallas y un elevado número de luchas parciales. Ochenta príncipes hallaron la muerte, y junto a  ellos casi toda la rancia nobleza inglesa.

Una nueva victoria conseguida en Northampton valió a Ricardo el título  de heredero presunto de la Corona. Pero se le torció la suerte en Wakefield, donde perdió la batalla y la vida; su hijo segundo, Rutland, y sus principales partidarios fueron degollados. La lucha tomó entonces un carácter de ferocidad y de venganza.
La perdida de su jefe y una nueva derrota en Saint–Albans no bastaron a abatir a los  yorkistas, sino que  tuvieron de su parte los condados del Sur, Londres sobre todo, donde el primogénito del difunto Ricardo, Eduardo, de York, vencedor en Mortimer’s Crass, fue acogido con entusiasmo y proclamado rey, bajo el nombre de Eduardo IV (1461). En marzo de este mismo año se entabla una lucha encarnizada, en medio de la nieve, en Towton, cerca de York; aquí perecen más de mil defensores de Lancaster. Enrique VI y Margarita se ven obligados a refugiarse en Escocia, Eduardo, en vez de perseguirlo, vuelve a Londres y hace consagrar su realeza por un acto solemne del Parlamento. El nuevo rey, que apenas contaba veinte años, era osado, activo, emprendedor y de una dureza de corazón inaccesible a todo sentimiento hacia un adversario vencido. La intrépida reina Margarita –tan admirablemente dibujada por Shakespeare-, habiendo recibido algunos socorros de Francia, no bien volvió al azar de la guerra, sucumbió otra vez, primero en Hedgley–Moor y después en Hexham. Enrique VI fue cogido y encarcelado. Margarita, huyendo con su  hijo a través de la selva, no debió su salvación sino a la generosidad de una partida de bandoleros (1464).

A todo esto, las cosas no se habían decidido. El  casamiento de Eduardo VI con una de la casa de Lancaster, Isabel Woodville, y los favores prodigados a esta familia, descontentaron a los grandes. Warwick, a la vuelta de ciertas algaradas, se reconcilió con Francia por medio de su enemiga Margarita. Luis XI les prestó auxilio; desembarcados en el Devonshire y victorioso, casi sin combate, en Nottingham (1470), los aliados restablecieron a Enrique VI. Eduardo sorprendido en una  indolente seguridad, se refugió en el Continente, pero para tomar la ofensiva con prontitud y energía. En efecto, no habían pasado muchos meses cuando se presentaba con un ejército contra Warwick, que fue muerto en Barnet (14 de abril de 1471), y contra Margarita, prisionera el 4 de mayo del mismo año, después de la batalla de Tewkesbury. El joven príncipe de Gales (Rutland) fue apuñalado por el hermano de Eduardo, el duque de Gloucester –más tarde Ricardo III-, que comenzó así la serie de sus crueldades y asesinatos. Enrique VI desapareció en su prisión; la casa de York quedaba, al parecer, triunfante. Todos los príncipes legítimos de la casa de Lancaster estaban muertos; la paz se extendió por el país; el parlamento confirmó de nuevo la autoridad legal de Eduardo IV. Este, recordando la conducta del monarca francés, volvió sus armas contra Francia, invadiéndola en 1475, al frente de un poderoso ejército; pero el astuto Luis XI supo desviar el peligro, invitando a su adversario a discutir el tratado de Picquigny, que aseguraba al rey de Inglaterra una pensión anual de 50.000 coronas, mediante la concesión de la libertad a Margarita. La vieja reina pasó el resto de sus días en la tranquilidad y el retiro, hasta 1482, año de su muerte.
            El rey, regresando a su reino, se dejó llevar por los enemigos de su hermano Clarence, quienes le recordaban a menudo la poca fidelidad del duque, que en cierta época había decidido la suerte de los partidarios de la casa de Lancaster. Acusado, pues, de alta traición, fue conducido a la Torre de Londres y ahogado, según se cuenta, en un tonel de malvasía (1478). Eduardo IV vivió todavía cinco años. Murió por tanto en 1483, dejando en la historia el recuerdo de un príncipe magnífico, licencioso y tiránico; valiente, pero cruel; dado a los placeres, mas capaz de un vigoroso esfuerzo; menos hecho para prevenir una catástrofe por prudentes precauciones que para reparar sus consecuencias, por su espíritu activo y emprendedor. Dejó dos hijos y tres hijas. Los hijos fueron: Eduardo, príncipe de Gales, que la historia llama Eduardo V, aunque jamás ocupó el trono, y Ricardo, duque de York. La regencia fue confiada a su hermano Ricardo, duque de Gloucester, quien en adelante quedó para la posteridad, gracias, sobre todo, a Shakespeare, como el tipo de la deformidad física y moral. El jorobado se apodera de sus dos sobrinos, los hijos de Eduardo, el mayor de los cuales sólo contaba doce años. Se desembaraza por el crimen, de sus principales adeptos, Hastings y Rivers, entre otros, y hace a estrangular a aquellos, mientras duermen, en la Torre de Londres. Una muchedumbre sobornada le había ya proclamado rey, bajo el nombre de Ricardo III.
           
Esa usurpación odiosa inflamó de valor a los partidarios de la casa de Lancaster. Un representante de esta familia, por parte de las hembras, Enrique de Richmond, desembarca en el país de Gales. Su ejército aumenta con todos los descontentos. Ricardo, traicionado y abandonado por los suyos en la llanura de Boswarth, se lanza a lo más espeso de la lucha en busca de su rival; es herido de muerte, y termina valerosamente su carrera de malvado (1485). Enrique VII, o sea Richmond, recaba el cetro; reúne las dos rosas, desposándose con una hija de Eduardo IV, y comienza la dinastía de los Tudor.
La verdadera vencida, al dar fin la Guerra de los Treinta años, fue la aristocracia inglesa, que, arruinada y diezmada, se halló a la merced del poder real, cuya autoridad, hasta entonces contenida por las garantías parlamentarias y las libertades individuales, acabó en absoluto en manos de Enrique VII, y, sobre todo de sus sucesores, Enrique VIII, María, la esposa de nuestro Felipe II, e Isabel.

lunes, 13 de junio de 2016

Descripción de los personajes de "La Vida es un Sueño" de Pedro Calderón de la Barca

Genesis Marcano


Personajes Principales:
Rosaura:
Es uno de los personajes principales, Rosaura resulta ser hija de Clotaldo, evento que sale a la luz gracias a una espada que se encontraba en el poder de Rosaura y fue descubierta por su padre cuando ella llega a Polonia vestida de hombre a cumplir una venganza. Rosaura se encuentra enamorada de Astolfo. Este personaje se caracteriza como vengativo y emocional.

Segismundo
Es otro de los personajes principales de la obra de Calderón de la Barca, es encontrado por Rosaura y Clarín, es hijo del Rey Basilio, quien tras leer el futuro en una profecía lo visualizo convirtiendo el reino en un lugar vano y por tal razón decide encerrarlo en una torre. Segismundo es un personaje contradictorio, que tras haber sido marcado por una gran cantidad de eventos desafortunados decide caer en una gran introspección que lo lleva al perdón como cualidad humana.

Basilio: 
Padre de Segismundo, es el Rey de Polonia, tiene la habilidad de leer el futuro y las profecías, personaje que se caracteriza por el remordimiento del daño que le ha causado a su hijo y por el miedo a que este le castigue.

Astolfo:
Es Nombrado próximo heredero al trono por Basilio, Rosaura a pesar de estar enamorada de el decide atentar contra su vida como castigo a su deshonra, sin embargo cuando Astolfo se entera de las raíces de Rosaura, rompe su compromiso para casarse con ella. Astolfo es un personaje egoísta y malicioso que está ansioso de poder.

 Personajes Secundarios:

Clarín: 
Compañero de Rosaura en su venganza, la ayuda a deshacer un insulto que Astolfo le había hecho a su familia, Clarín se caracteriza por ser un buen sirviente.

Clotaldo:
Es el hombre de confianza del Rey Basilio, es padre de Rosaura y se caracteriza por su lealtad y cualidad del consejo, se encarga de vigilar a Segismundo mientras que este permaneció aprendido por el Rey Basilio.

Estrella:
Prima de Astolfo y próxima a casarse con el antes de que este rompiera con el compromiso por conveniencia, ella es de buenos sentimientos.