martes, 23 de junio de 2015

Garcilaso de la Vega: Soneto V


Escrito’stá en mi alma vuestro gesto
y cuanto yo escribir de vos deseo:
vos sola lo escribistes; yo lo leo
tan solo que aun de vos me guardo en esto.

    En esto estoy y estaré siempre puesto,
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo,
tomando ya la fe por presupuesto.

    Yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero;

    cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.

martes, 9 de junio de 2015

Ya toda me entregué y di

Santa Teresa de Jesús



Ya toda me entregué y di,
y de tal suerte he trocado,
que mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado.
Cuando el dulce Cazador
me tiró y dejó herida,
en los brazos del amor
mi alma quedó rendida;
y, cobrando nueva vida,
de tal manera he trocado,
que mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado.
Hirióme con una flecha
enherbolada de amor,
y mi alma quedó hecha
una con su Criador;
Ya yo no quiero otro amor,
pues a mi Dios me he entregado,
y mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado.

Vivo sin vivir en mí

Santa Teresa de Jesús

Vivo sin vivir en mí
y tan alta vida espero
que muero porque no muero.
 
Vivo ya fuera de mí,
después que muero de amor,
porque vivo en el Señor,
que me quiso para sí;
cuando el corazón le di
puso en mí este letrero:
«Que muero porque no muero».
 
Esta divina unión,
y el amor con que yo vivo,
hace a mi Dios mi cautivo
y libre mi corazón;
y causa en mí tal pasión
ver a mi Dios prisionero,
que muero porque no muero.
 
¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros,
esta cárcel y estos hierros
en que está el alma metida!
Sólo esperar la salida
me causa un dolor tan fiero,
que muero porque no muero.
 
Acaba ya de dejarme,
vida, no me seas molesta;
porque muriendo, ¿qué resta,
sino vivir y gozarme?
No dejes de consolarme,
muerte, que ansí te requiero:
que muero porque no muero.

Coloquio amoroso

Santa Teresa de Jesús

Si el amor que me tenéis,
Dios mío, es como el que os tengo,
Decidme: ¿en qué me detengo?
O Vos, ¿en qué os detenéis?

-Alma, ¿qué quieres de mí?
-Dios mío, no más que verte.
-Y ¿qué temes más de ti?
-Lo que más temo es perderte.

Un alma en Dios escondida
¿qué tiene que desear,
sino amar y más amar,
y en amor toda escondida
tornarte de nuevo a amar?

Un amor que ocupe os pido,
Dios mío, mi alma os tenga,
para hacer un dulce nido
adonde más la convenga.

domingo, 7 de junio de 2015

Alma, buscarte has en mí...

Alma, buscarte has en Mí,
y a Mí buscarme has en ti.

De tal suerte pudo amor,
alma, en mí te retratar,
que ningún sabio pintor
supiera con tal primor
tal imagen estampar.

Fuiste por amor criada
hermosa, bella, y así
en mis entrañas pintada,
si te perdieres, mi amada,
Alma, buscarte has en Mí.

Que yo sé que te hallarás
en mi pecho retratada,
y tan al vivo sacada,
que si te ves te holgarás,
viéndote tan bien pintada.

Y si acaso no supieres
dónde me hallarás a Mí,
No andes de aquí para allí,
sino, si hallarme quisieres,
a Mí buscarme has en ti.

Porque tú eres mi aposento,
eres mi casa y morada,
y así llamo en cualquier tiempo,
si hallo en tu pensamiento
estar la puerta cerrada.

Fuera de ti no hay buscarme,
porque para hallarme a Mí,
bastará sólo llamarme,
que a ti iré sin tardarme
y a Mí buscarme has en ti.

sábado, 6 de junio de 2015

El Amor y Occidente, de Denis de Rougemont: relación entre el Amor cortés y la herejía cátara

Einar Goyo Ponte

Denis de Rougemont en su libro El amor y Occidente sostiene que el Amor cortés exalta no el amor feliz, sino el amor perpetuamente insatisfecho, el amor fuera del matrimonio, el amor adúltero, el amor erótico como inicio de una sublimación sufriente, así como el vasallaje amoroso, y la concesión generosa de la dama del beso en la frente al amante, como un consolament.

Pero también propone que esta concepción del amor viene de otra parte, tiene otro origen. Tras su lectura de los pasajes asignados de esta obra de Rougemont, responda en un máximo de 10 líneas, cuál es la teoría descrita por De Rougemont, y cómo justifica lo enumerado en el párrafo anterior.

jueves, 4 de junio de 2015

Comentarios sobre ensayo "La dama y la santa", de La llama doble, de Octavio Paz

"La contemplación de la hermosura es una epifanía. He encontrado otro eco de Ibn Hazm, no en los poetas provenzales sino en Dante. En el primer capítulo de El collar de la paloma se lee: "El amor, en sí mismo, es un accidente y no puede, por tanto, ser soporte de otros accidentes" (capítulo primero: "La esencia del amor"). En el capítulo XXV de la Vita Nuova se dice, casi con las mismas palabras: "El amor no existe en sí como substancia: es el accidente de una substancia". En uno y otro caso el sentido es claro: el amor no es ni un ángel ni un ser humano (una substancia incorpórea inteligente o una substancia corpórea inteligente) sino algo que les pasa a los hombres: una pasión, un accidente." (Octavio Paz: La llama doble, pag. 82)

Haga un comentario en no más de 5 líneas acerca de qué entiende usted por "accidente" en este texto. No olvide identificarlo.