lunes, 19 de septiembre de 2016

MÍSTICA ESPAÑOLA

Yoraily Arèvalo

     El choque de un conjunto de doctrinas filosóficas y místico-platonizantes, de ideales sociales y caballerescos, de exacerbada actividad y proselitismo en un ambiente de gran exaltación de la cultura y fe religiosas convertidas en ideal político, se plasma en la mística, síntesis de todos los rasgos humanos, sociales y artísticos del español del siglo XVI.
     El misticismo es la manifestación más elevada de la espiritualidad religiosa, que busca la comunicación directa con Dios. Sin embargo, los místicos españoles tienen una misión social en la tierra, dedicada al servicio de Dios. El místico español, por lo general, no se encierra en su celda ajeno a la realidad que le rodea, sino que vive inmerso en ella. Prueba de esto son las vidas verdaderamente activas de sus dos representantes principales, San Juan de la Cruz y Santa Teresa, cuya actividad incesante viajando, fundando conventos, reformando los ya existentes, etc no disminuyó en absoluto su dedicación a la vida contemplativa.
      En todas las literaturas europeas la mística es un fenómeno peculiar de los siglos medios. España, sin cambio, que en la Edad Media no había poseído escritos místicos (excepto la musulmana y Raimundo Lulio), crea en el Renacimiento una profunda y perfecta mística. A España se le llama el país de los místicos, ¿con qué razón? En toda la Edad Media, España no ha tenido mística, y a partir del siglo XVII hasta nuestros días no ha producido ningún místico más (excepto para algunos las obras de Miguel de Unamuno en el siglo XX).


HISTORIA DE LA MÍSTICA ESPAÑOLA

Portaretrato de San Juan de la Cruz.
     La mística española se desarrolló principalmente en Castilla, Andalucía y Cataluña. Brota fuertemente en el siglo XVI a causa de la tensión existente con el Protestantismo. Existen los precedentes medievales de Raimundo Lulio, que marca fuertemente la tradición española con el contacto de la cultura árabe y la místicasufí, y con la tradición semítica de la cábala (en España se compiló su libro más importante, el Zohar, y muchos escritores sefardíes emigrados ampliaron las enseñanzas cabalísticas, como por ejemplo Moisés Cordovero o Isaac Luria). Se trata, además, cronológicamente, de una de las últimas místicas aparecidas y en cierto modo representa la culminación de la tradición mística cristiana.

En ningún otro país o en ninguna otra época han surgido tantos y tan excelentes escritores místicos como en aquel siglo. Sus obras, desde el punto de vista del pensamiento religioso, se sitúan a un nivel que no ha sido superado; y desde el punto de vista literario, ocupan un lugar de preeminencia en la Literatura Española. Desde el punto de vista poético, los versos de San Juan de la Cruz están entre las aportaciones más elevadas del espíritu humano
La característica más acusada de la mística española es su carácter ecléctico, armonizador entre tendencias extremas; un ejemplo, podemos encontrar en San Juan de la Cruz al demonio nombrado en árabe Aminadab o un mismo verso repetido al estilo de la poesía árabe. Un segundo rasgo es que en la literatura religiosa hispana predomina lo ascético sobre lo místico. El tercero sería su gran elaboración formal: presenta un excelente estilo literario, de forma que muchas de sus obras se cuentan como obras maestras de la literatura en lengua española.Como corriente literaria, utiliza la creación de obras escritas como medio para expresar la religiosidad y lo que supone para sus autores la unión del alma con Dios, reservada a muy pocos elegidos.Se señalan cuatro periodos en la historia de la mística española:
Período de importación e iniciación, que comprende desde los orígenes medievales hasta 1500, durante el cual se traducen y difunden las obras de la mística extranjera.
Período de asimilación (1500-1560) en el que las doctrinas importadas son por primera vez expuestas a la española por los escritores que son precursores (fray Hernando de Talavera, fray Alonso de Madrid, fray Francisco de Osuna, fray Bernardino de Laredo, San Juan de Ávila, la sordomuda Teresa de Cartagena y otros).
Período de plenitud y de intensa producción nacional (1560-1600, reinado de Felipe II: fray Luis de León, San Juan de la Cruz, Santa Teresa de Jesús).
Período de decadencia o compilación doctrinal, prolongado hasta mediados del siglo XVII, representado por autores como Miguel de Molinos y también por otros autores que no son creadores originales, sino retóricos del misticismo que se ocupan de ordenar y sistematizar la doctrina del período anterior.


REPRESENTANTES DE LA MÍSTICA ESPAÑOLA


     Sus principales representantes fueron San Juan de la Cruz, y Santa Teresa de Jesús. Pero también cabe mencionar a figuras señeras en el Siglo de Oro y sobre todo en Castilla, como Bernardino de Laredo,Francisco de Osuna; a San Juan de Ávila se le debe tal vez el famoso soneto místico "No me mueve mi Dios para quererte". Destacan otros místicos, como Santo Tomás de Villanueva, San Juan Bautista de la ConcepciónCristóbal de Fonseca, el beato Alonso de Orozco, fray Pedro Malón de Chaide, fray Luis de Granada o fray Juan de los Ángeles. En el País Vasco destaca la figura de San Ignacio de Loyola. En Cataluña fue importante en la Edad Media Ramón Llull, también conocido como Raimundo Lulio, cuyo Libro del amigo y el amado es el principal testimonio de la literatura mística en catalán. Tras el Siglo de Oro, la mística española entró en decadencia.



SAN JUAN DE LA CRUZSan_Juan_de_la_Cruz.jpg
Nació en Fontiveros (Ávila), en 1542, probablemente el 24 de junio. Tras estudiar Humanidades, su intención era hacerse cartujo, pero tras conocer a Santa Teresa, ingresa a los veintidós años en la orden de los carmelitas descalzos, cambiando su nombre, Juan de Yepes, por el de Juan de la Cruz. Sus intentos de reforma de la orden le supusieron numerosas enemistades e incluso prisión; fue desplazado y encarcelado en un convento de Toledo por sus hermanos carmelitas en 1577, durante un período de ocho meses, tiempo en el que compuso su Cántico Espiritual. En 1578 huyó de la cárcel.Durante el resto de su vida desempeñó numerosos cargos en la orden carmelita, siempre en Andalucía; fue prior del Calvario (Jaén), rector del colegio de Baeza, director espiritual de las carmelitas deBeas, (para ellas compondrá el comentario deCántico Espiritual), prior de los cármenes y confesor de las carmelitas en Granada, Vicario provincial de Andalucía y fundador de varios conventos. En 1591 cesa en todos sus cargos y, ya enfermo, se traslada desde La Peñuela a Úbeda (Jaén), donde muere el 14 de diciembre del mismo año.



SANTA TERESA DE JESÚS

Teresa_avila.jpg

Teresa de Cepeda y Ahumada, más conocida por el nombre de Santa Teresa de Jesús o simplemente Santa Teresa de Ávila (Ávila28 de marzo de 1515 – Alba de Tormes4 de octubre de 1582), fue una religiosa, doctora de la Iglesia Católicamística y escritora española, fundadora de las carmelitas descalzas, rama de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo (o carmelitas).
Cultivó además Teresa la poesía lírico-religiosa. Llevada de su entusiasmo, se sujetó menos que cuantos cultivaron dicho género a la imitación de los libros sagrados, apareciendo, por tanto, más original. Sus versos son fáciles, de estilo ardiente y apasionado, como nacido del amor ideal en que se abrasaba Teresa, amor que era en ella fuente inagotable de mística poesía.
Las obras místicas de carácter didáctico más importantes de cuantas escribió la santa se titulan: Camino de perfección(15621564); Conceptos del amor de Dios y Castillo interiorLas moradas. Además de estas tres, pertenecen a dicho género las tituladas: Vida de Santa Teresa de Jesús(15621565) escrita por ella misma y cuyos originales se encuentran en la biblioteca del Monasterio de San Lorenzo del El EscorialLibro de las relacionesLibro de las fundaciones (15731582); Libro de las constituciones (1563); Avisos de Santa TeresaModo de visitar los conventos de religiosasExclamaciones del alma a su DiosMeditaciones sobre los cantaresVisita de descalzasAvisosOrdenanzas de una cofradía;ApuntacionesDesafío espiritual y Vejamen.
También escribió Teresa poesías, escritos breves y escritos sueltos sin considerar una serie de obras que se le atribuyen. Escribió Teresa también 409 Cartas, publicadas en distintos epistolarios. Los escritos de la Santa Católica se han traducido a varios idiomas. El nombre de Santa Teresa de Jesús figura en el Catálogo de autoridades de la lengua publicado por la Real Academia Española.

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Poesía Mística Española

Génesis Marcano

     La mística española se desarrolló principalmente en Castilla, Andalucía y Cataluña. Brota fuertemente en el siglo XVI a causa de la tensión existente con el Protestantismo. Existen los precedentes medievales de Raimundo Lulio, que marca fuertemente la tradición española con el contacto de la cultura árabe y la mística sufí, y con la tradición semítica de la cábala (en España se compiló su libro más importante, el Zohar, y muchos escritores sefardíes emigrados ampliaron las enseñanzas cabalísticas, como por ejemplo Moisés Cordovero o Isaac Luria). Se trata, además, cronológicamente, de una de las últimas místicas aparecidas y en cierto modo representa la culminación de la tradición mística cristiana.


     En la amplia gama de tópicos que la poesía puede abordar, la mística ocupa un lugar destacado, aunque no sea muy común como género. La relación entre poesía y mística tiene su origen en la finalidad misma de ambas: el acercamiento al Absoluto. Esta afirmación ha sido ratificada por muchos poetas, religiosos o no. El intento de la poesía por crear nuevos mundos o expresar emociones que no entran en la esfera de lo tangible o lo comprobable es muy similar al anhelo místico. Aunque el poeta no profese un credo específico, se siente atraído continuamente por lo inmaterial, lo etéreo, lo inmanente. 

     La Poesía mística se caracteriza por la expresión del sentimiento de unión del alma con Dios. Para llegar a este matrimonio espiritual con Dios hay que practicar las virtudes cristianas y cumplir con las tres etapas o vías místicas: purgativa (penitencia), iluminativa (oración) y unitiva (unión con Dios).

Exponentes de la Poesía Mística:

Santa Teresa de Ávila (Teresa Cepeda y ahumada)
 Religiosa carmelita, mística, escritora y fundadora de las carmelitas descalzas. Disgustada por la relajación e indisciplina de las carmelitas y con la ayuda de San Juan de la Cruz, emprendió la reforma de la Orden. Así consiguió fundar 30 conventos que se caracterizaron por el cumplimiento estricto de las severas reglas de la Orden. Gracias a esto, consiguió purificar la vida religiosa española de principios del siglo XVI y contribuyó a fortalecer las reformas de la Iglesia Católica desde dentro. Desde muy pequeña Santa teresa mostró una imaginación vehemente y apasionada. Su padre, aficionado a la lectura, tenía en su casa algunos romanceros. Esta lectura y las prácticas piadosas despertaron el corazón y la inteligencia de la santa a los 6 o 7 años de edad.
     A los 12 años se hizo asidua a las novelas de caballería que le llenaron la cabeza de ilusiones románticas e idealistas, por lo que su padre tuvo que prohibírselas. Durante su primera época en el convento sufrió graves enfermedades y padecimientos, pero luego de recuperar la salud se dedicó a aficiones mundanas, como hacer vida social con los visitantes del convento. Luego de morir su padre cambio su conducta y comenzó a recibir favores espirituales, visiones y raptos. Luego de unos años comenzó a realizar su proyecto de reformar el Carmelo, a pesar de la oposición de la mayoría de las monjas. Durante esta etapa comenzó a escribir su biografía por mandato de su confesor. Murió el 04 de Octubre de 1582 en Alba de Tormes, España.
Una de sus obras más importantes:

Ya toda me entregué y di

Ya toda me entregué y di,
y de tal suerte he trocado,
que mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado.
Cuando el dulce Cazador
me tiró y dejó herida,
en los brazos del amor
mi alma quedó rendida;
y, cobrando nueva vida,
de tal manera he trocado,
que mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado.
Hirióme con una flecha
enherbolada de amor,
y mi alma quedó hecha
una con su Criador;
Ya yo no quiero otro amor,
pues a mi Dios me he entregado,
y mi Amado es para mí
y yo soy para mi Amado.

San Juan de la Cruz (Juan de Yepez Alvarez)

Nació el 24 de Junio de 1542, en Fontiveros, España. Poeta místico más importante de la literatura española. Ingreso a los carmelitas y estudio en la Universidad de Salamanca, donde adquirió una sólida formación teológica y humanista. Ayuda a Santa Teresa a reformar el Carmelo, teniendo que pasar por grandes humillaciones y por la cárcel, lugar en el que comenzó a componer el “Cántico espiritual”. En sus obras transforma la naturaleza en símbolos para poder comunicar su experiencia espiritual casi inenarrable: sus estados de arrobamiento místico, que narra con gran espiritualidad y vehemencia erótica. Así, el gran tema de sus escritos es el amor, pero trascendente, expresado en la unión mística del alma con Dios. Utiliza como fuente la poesía amorosa profana a la que eleva a categoría divina. Murió el 14 de diciembre de 1591, en Úbeda, España.

Canciones entre el alma y el Esposo

                       Esposa

                       1. ¿Adónde te escondiste, 
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras ido.

2. Pastores, los que fuerdes
allá por las majadas al otero:
si por ventura vierdes
aquel que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.

3. Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.

Pregunta a las criaturas

4. ¡Oh bosques y espesuras,
plantadas por la mano del Amado!
¡Oh prado de verduras,
de flores esmaltado!
Decid si por vosotros ha pasado.

Respuesta de las criaturas

5. Mil gracias derramando
pasó por estos Sotos con presura,
e, yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dejó de su hermosura.

Esposa

6. ¡Ay, quién podrá sanarme!
Acaba de entregarte ya de vero:
no quieras enviarme
de hoy más ya mensajero,
que no saben decirme lo que quiero.

7. Y todos cuantos vagan
de ti me van mil gracias refiriendo,
y todos más me llagan,
y déjame muriendo
un no sé qué que quedan balbuciendo.

8. Mas ¿cómo perseveras,
¡oh vida!, no viviendo donde vives,
y haciendo porque mueras
las flechas que recibes
de lo que del Amado en ti concibes?

9. ¿Por qué, pues has llagado
aqueste corazón, no le sanaste?
Y, pues me le has robado,
¿por qué así le dejaste,
y no tomas el robo que robaste?

10. Apaga mis enojos,
pues que ninguno basta a deshacellos,
y véante mis ojos,
pues eres lumbre dellos,
y sólo para ti quiero tenellos.

11. ¡Oh cristalina fuente,
si en esos tus semblantes plateados
formases de repente
los ojos deseados
que tengo en mis entrañas dibujados!

12. ¡Apártalos, Amado,
que voy de vuelo!

El Esposo

Vuélvete, paloma,
que el ciervo vulnerado
por el otero asoma
al aire de tu vuelo, y fresco toma.

La Esposa

13. Mi Amado, las montañas,
los valles solitarios nemorosos,
las ínsulas extrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los aires amorosos,

14. la noche sosegada
en par de los levantes del aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora.

15. Nuestro lecho florido,
de cuevas de leones enlazado,
en púrpura tendido,
de paz edificado,
de mil escudos de oro coronado.

16. A zaga de tu huella
las jóvenes discurren al camino,
al toque de centella, al adobado vino,
emisiones de bálsamo divino.

17. En la interior bodega
de mi Amado bebí, y cuando salía
por toda aquesta vega,
ya cosa no sabía;
y el ganado perdí que antes seguía.

18. Allí me dio su pecho,
allí me enseñó ciencia muy sabrosa;
y yo le di de hecho
a mí, sin dejar cosa:
allí le prometí de ser su Esposa.

19. Mi alma se ha empleado,
y todo mi caudal en su servicio;
ya no guardo ganado,
ni ya tengo otro oficio,
que ya sólo en amar es mi ejercicio.

20. Pues ya si en el ejido
de hoy más no fuere vista ni hallada,
diréis que me he perdido;
que, andando enamorada,
me hice perdidiza, y fui ganada.

21. De flores y esmeraldas,
en las frescas mañanas escogidas,
haremos las guirnaldas
en tu amor florecidas
y en un cabello mío entretejidas.

22. En solo aquel cabello
que en mi cuello volar consideraste,
mirástele en mi cuello,
y en él preso quedaste,
y en uno de mis ojos te llagaste.

23. Cuando tú me mirabas
su gracia en mí tus ojos imprimían;
por eso me adamabas,
y en eso merecían
los míos adorar lo que en ti vían.

24. No quieras despreciarme,
que, si color moreno en mi hallaste,
ya bien puedes mirarme
después que me miraste,
que gracia y hermosura en mi dejaste.

25. Cogednos las raposas,
que está ya florecida nuestra viña,
en tanto que de rosas
hacemos una piña,
y no parezca nadie en la montiña.

26. Detente, cierzo muerto;
ven, austro, que recuerdas los amores,
aspira por mi huerto,
y corran sus olores,
y pacerá el Amado entre las flores.

Esposo

27. Entrado se ha la esposa
en el ameno huerto deseado,
y a su sabor reposa,
el cuello reclinado
sobre los dulces brazos deI Amado.

28. Debajo del manzano,
allí conmigo fuiste desposada.
allí te di la mano,
y fuiste reparada
donde tu madre fuera violada.

29. A las aves ligeras,
leones, ciervos, gamos saltadores,
montes, valles, riberas,
aguas, aires, ardores
y miedos de las noches veladores,

30. Por las amenas liras
y canto de serenas os conjuro
que cesen vuestras iras,
y no toquéis al muro,
porque la esposa duerma más seguro.

Esposa

31. Oh ninfas de Judea!,
en tanto que en las flores y rosales
el ámbar perfumea,
morá en los arrabales,
y no queráis tocar nuestros umbrales

32. Escóndete, Carillo,
y mira con tu haz a las montañas,
y no quieras decillo;
mas mira las compañas
de la que va por ínsulas extrañas

Esposo

33. La blanca palomica
al arca con el ramo se ha tornado
y ya la tortolica
al socio deseado
en las riberas verdes ha hallado.

34. En soledad vivía,
y en soledad ha puesto ya su nido,
y en soledad la guía
a solas su querido,
también en soledad de amor herido.

Esposa

35. Gocémonos, Amado,
y vámonos a ver en tu hermosura
al monte ó al collado
do mana el agua pura;
entremos más adentro en la espesura.

36. Y luego a las subidas
cavernas de la piedra nos iremos,
que están bien escondidas,
y allí nos entraremos,
y el mosto de granadas gustaremos

37. Allí me mostrarías
aquello que mi alma pretendía,
y luego me darías
allí, tú, vida mía,
aquello que me diste el otro día:

38. El aspirar del aire,
el canto de la dulce Filomena,
el soto y su donaire,
en la noche serena,
con llama que consume y no da pena

39. Que nadie lo miraba,
Aminadab tampoco parecía,
y el cerco sosegaba,
y la caballería
a vista de las aguas descendía.



jueves, 8 de septiembre de 2016


Carmen Atencio

Jarchas. Información Histórica.





            Carmen Atencio

¿Qué son las Jarchas?
Son cancioncillas romances, se caracterizan por ser los más antiguos vestigios de la lírica popular Europea. Están situadas al final de un poema árabe o hebreo (moaxajas), puesto que sirve como estrofa de remate.
Las jarchas vendrían a ser la estrofa final de una moaxaja.
Etimología
El vocablo “Jarchas” viene del árabe “jarŷa” que significa salida o final.
Composición
Está escrita en mozárabe, lengua romance de la España islámica.
La temática es casi siempre de carácter amoroso. En estas composiciones la doncella sufre por la ausencia de su amado y la jarcha generalmente se pone en boca de la doncella.
Construcción.
Se construye con 4 versos, sin embargo el número puede ser variable.
Pueden aparecer versos  hexasílabos, octosílabos, heptasílabos y pentasílabos. Por lo general la rima es consonante y sólo en versos pares.
Información Histórica
Las moaxajas tuvieron su mayor desarrollo en los siglos XI y XII, por lo que la jarcha representa una de las primeras manifestaciones literarias de la lengua romance. La jarcha no sólo es significativa para la evolución de la lengua romance, sino también para los mismos poetas de las moaxajas. 
Históricamente las jarchas se conocen por el estudio de filología en el año 1948. Con el artículo de un joven hebreo, S.M. Stem, titulado “Les vers finaux en espagnol dans les muwassahs hispanohebraïques”, el cual lo envió Al-Ándalus y fue publicado de inmediato. Posteriormente, el mismo autor publica “Jarcha en Moaxaja Árabe” en 1949.



Ejemplo de una Jarcha


1.    Vaise mio coraçón de mib,
 2. ¡Ya Rabb! ¿Si se me tornarad?

3. ¡Tan mal me duéled li-i-habib!
4. Enfermo yed ¿Cuánd samarad?.
    Vase de mí mi corazón
   ¡Oh Señor! ¿Acaso tornará?
Mi corazón se me va de mí.
¡Oh, Dios! ¿Acaso se me tornará?
¡Tan fuerte mi dolor por el amado!
Enfermo está, ¿Cuándo sanará?










sábado, 30 de julio de 2016

En la muerte de Laura.

Liliana Lopez.

Francisco Rico habla sobre Petrarca.




Liliana Lopez.

Francesco Petrarca.




  
 Liliana Lopez.

Francesco Petrarca, poeta del humanismo.
(Arezzo 1304 – Padova 1374)
El humanismo y la literatura renacentista en Italia no se entenderían sin la figura de Petrarca. Gran conocedor de la tradición clásica, su utilización del soneto convirtió esta estrofa en la gran apuesta de muchos de los poetas posteriores. Su influencia fue notable en autores del Siglo de Oro español como Garcilaso de la Vega o Quevedo.
Francesco Petrarca es la gran figura de la poesía italiana del siglo XIV. Su “Cancionero”, escrito en italiano en un momento en el que la lengua de la cultura era el latín, obtuvo notable éxito y difusión en su época así como gran influencia en los dos siglos posteriores.
Petrarca había nacido en la ciudad de Arezzo en 1304, aunque su familia se trasladó a Aviñón cuando él todavía era muy pequeño. Inició sus estudios universitarios en Bolonia hasta que se vio obligado a interrumpirlos tras la muerte de su padre. Regresó a Aviñón e inició sus votos eclesiásticos. En tiempos de mecenas, obtuvo la protección de la familia Visconti y, en uno de sus múltiples viajes, conoció a Giovanni Boccacio quien influiría notablemente en sus ideas.
En 1327 se cree que vio por primera a vez a Laura, la mujer idealizada por el poeta y que sería fuente de inspiración en su obra más famosa. El Cancionero narra el enamoramiento del poeta de su musa, Laura, desde que la conoce hasta después de la muerte de ésta. Un total de 366 fragmentos que escribió a lo largo de su vida, en su mayoría sonetos, dividido en dos partes, en vida de Laura y los escritos después de su muerte.
En el Cancionero, Petrarca utiliza la lengua toscana en vez del latín, cosa que no era lo habitual en la lírica de la época. Formalmente, destaca por el uso del verso endecasílabo y la perfección que alcanzan sus sonetos.
En lo que respecta a los temas, la idealización de la amada y del sentimiento amoroso, son el eje de la obra así como de la existencia del enamorado. El amor inspirador, el amor puro que representa la virtud, la belleza.
De hecho, se ensalza la belleza física como representación de la perfección moral de esa amada inalcanzable y distante. De Laura conocemos sobre todos sus ojos, su mirada, y su pelo dorado, a los que dedica numerosos versos.
“Fue el día en que del sol palidecieron
los rayos, de su autor compadecido,
cuando, hallándome yo desprevenido,
vuestros ojos, señora, me prendieron.”  (III)
“Cuando Amor su mirada al suelo inclina...” (CLXVII)
“Tal temo de esos ojos el asalto,” (XXXIX)
“Los ojos, que me hirieron de manera
que sólo ellos podrían sanar la llaga...” (LXXV)
“Era el cabello al aura desatado
que en mil nudos de oro entretejía...” (XC)
“aura, que el pelo aquel crespo y dorado
mueves, y de él movida eres a coro...” (CCXXVII)
Las diversas estrofas están plagadas de referencias clásicas de la Antigüedad de las que Petrarca, como buen humanista, era gran conocedor. También son constantes los elementos bucólicos, reflejo de esa búsqueda de la perfección en la naturaleza.
Paradójicamente, al final del Cancionero se refleja cierta decepción por el tiempo y el esfuerzo dedicado al ideal amoroso (CCCLXIV):
”Mi vida, ya cansado, ahora reprendo
por tanto error, que casi ya ha apagado
la luz de la virtud; y en este estado
a Ti, mi Dios, devoto me encomiendo;
contrito de mis mal gastados años
que yo debí emplear en mejor uso
en querer paz y en despreciar engaños.”
Petrarca escribió también en latín poemas entre los que destacan “África” dedicado a Escipión el Africano y otras obras como “Secretum” y “De vita solitaria”. Fue poeta laureado por el Senado de Roma y defensor de una Italia unida. Murió en 1374 en Padova. Su influencia fue muy destacada en poetas del Siglo de Oro español como Lope de Vega y el propio Quevedo. En las letras valencianas, Ausiàs March contribuyó enormemente a la difusión del petrarquismo con su poesía amorosa. 
   Principales Obras:
 Cancionero
África
 Secretum
 De vita solitaria