miércoles, 7 de diciembre de 2016

CRISIS ESPAÑOLA DEL 98



Yoraily Arevalo

     La Restauración es una etapa de estabilidad de la Historia de España que se extiende desde el año 1874, en el se restablece la monarquía borbónica tras la Primera República. 
      A finales sel siglo XIX, el sistema de la Restauración se vio sacudido por una fuerte crisis, provocada por la guerra colonial y la perdida de los últimos restos del imperio ultramarino. Paralelamente, España se vio envuelta en una crisis interna, fruto de lo que los coetáneos denominaron el "Desastre" que, acabo reorientando las lineas de la política española.
     La Guerra hispano-estadounidense (Spanish–American War en inglés), denominada comúnmente en España como Guerra de Cuba o Desastre del 98, en Cuba como Guerra hispano-cubano-norteamericana, y en Puerto Rico como Guerra hispanoamericana, fue un conflicto bélico que enfrentó a España y a los Estados Unidos en 1898, resultado de la intervención estadounidense en la guerra de Independencia cubana.


 Las causas de la crisis del 98

     A finales del siglo XIX, España vivió una profunda crisis que tuvo como detonante las guerras de independencia colonial en Cuba (1895-1898) y Filipinas (1896-1898).
El origen del conflicto estuvo en la inadecuada política colonial española y en los intereses expansionistas de Estados Unidos. Cuba era una colonia española. España se sentía ligada a Cuba por vínculos sentimentales muy fuertes: eran los últimos restos de un gran imperio y muchos cubanos descendían de españoles. Pero no eran menos fuertes los intereses económicos. En tres productos se basaba la economía cubana: azúcar, café y tabaco. Era la principal exportadora mundial de azúcar y también productora de café y tabaco. España monopolizaba el mercado colonial en su beneficio.

     A finales del siglo XIX estallaron en Cuba varias insurrecciones para lograr la independencia de España. Entre los líderes cubanos independentistas destacó José Martí, político y escritor cubano, hijo de españoles. Estas revueltas culminaron en 1895 con el estallido de la guerra de la independencia cubana. ---Entre las fuerzas políticas españolas existían tres posiciones claramente diferenciadas: la unionista –defendida por los dos partidos del régimen, que consideraba que era tierra española-, la autonomista –inclinada a conceder cierta autonomía, postulada por un sector del partido liberal y por los nacionalistas catalanes, vascos etc., y la independentista, aceptada por los republicanos. Pero entró en juego otro factor: Estados Unidos.

     Fundamentalmente fueron motivos económicos –comerciales e industriales- los que motivaron a Estados Unidos a intervenir en este conflicto: las minas y en las plantaciones de azúcar cubanas. Entonces Cuba era la primera productora de azúcar del mundo y el 90% de su producción se exportaba a Estados Unidos. Contaba además el interés geoestratégico norteamericano en afianzar el control militar sobre el mar Caribe y Centroamérica. El pretexto de Estados Unidos para declarar la guerra a España fue la voladura del acorazado estadounidense Maine fondeado en el puerto de La Habana. El Maine sufrió una explosión y se hundió en las aguas del puerto. ¿Quién había sido el responsable? ¿Se trataba de un accidente o de un sabotaje? Sin pruebas contrastadas, una comisión estadounidense atribuyó la responsabilidad del hecho al gobierno español. Así encontraron una justificación para la guerra. Tras varias semanas de investigaciones y de tensión creciente entre los dos países el 25 de abril de 1898 el Congreso de Estados Unidos declaró formalmente la guerra a España. Aun así, antes de esa fecha, antes de llegar al conflicto, Estados Unidos hizo una oferta de compra de la isla por 300 millones de dólares. Estados Unidos ofreció su apoyo a los sectores independentistas, proporcionando material y armamento a los rebeldes cubanos. La inferioridad naval española frente a la estadounidense era evidente.

     El enfrentamiento bélico provocó la pérdida de las dos flotas hispanas, la del Pacífico y la del Atlántico. Paralelamente a esta guerra, Filipinas también intentó lograr la independencia de España. El levantamiento fue encabezado por José Rizal, escritor de novelas y fundador de la Liga Filipina. Esta insurrección fue duramente reprimida y se produjo el fusilamiento de su líder, pero finalmente consiguieron la independencia de España. Los norteamericanos desembarcaron sucesivamente en Filipinas, Cuba y Puerto Rico. Puerto Rico y Filipinas sirvieron de excelente base militar para Estados Unidos.

Dibujo Satírico publicado en 1896 en el diario catalán La Campana de Gracia, criticando la actitud de EE.UU. hacia cuba

Consecuencias de la crisis del 98 en España
     
     Finalmente, consumada la derrota militar española, el conflicto concluyó en diciembre de 1898 con el Tratado de París por el que Puerto Rico, Filipinas y la isla de Guam (en el archipiélago de las Marianas) fueron cedidas a Estados Unidos. Cuba alcanzó la independencia, aunque de hecho quedó bajo “protección” estadounidense hasta mediados del siglo XX. Según este tratado, España cedió a Estados Unidos la isla de Puerto Rico (actualmente, estado asociado de Estados Unidos), Filipinas (que sólo consiguió su independencia en la tardía fecha de 1946) y la isla de Guam en el Pacífico (todavía hoy pertenece a Estados Unidos). Más que un tratado de paz, el documento firmado en París fue una capitulación impuesta por el vencedor al vencido. La delegación española confiaba en salvar la independencia de sus antiguas posesiones. Pero la delegación americana exigió la anexión de todos los territorios perdidos por España. Así, se plasmó la ley del más fuerte y supuso el principio de la expansión oceánica de Estados Unidos. Y es que el gobierno español se lanzó a una guerra para la que no estaba preparado.

     La pérdida del imperio español se completó con la venta a Alemania del resto de las Marianas, del archipiélago de las Carolinas y de las Palaos por 20 millones de pesetas, hecho que confirmó el proceso de redistribución colonial que estaba llevando a cabo a favor de las grandes potencias. La pérdida de los últimos restos del imperio generó graves repercusiones que trascendieron el ámbito militar y económico y se prolongaron hasta el siglo XX.

     La guerra había sido breve pero las repercusiones en España fueron intensas y duraderas. En primer lugar, surgió en gran parte del pueblo español un sentimiento de derrota, de trauma nacional, de desmoralización e impotencia. La incertidumbre alcanzó incluso a la prensa de la época que llegó a temer un ataque y ocupación de las islas Canarias. En España, las pérdidas económicas alteraron las finanzas, la Hacienda pública y los precios, cuyo encarecimiento afectó a los sectores más humildes de la sociedad. Éstos soportaron también las pérdidas humanas del conflicto, ya que las clases acomodadas se libraron del servicio militar mediante un pago en metálico. Esta guerra supuso el fin de prósperos negocios españoles en la isla. Si bien no generó una crisis política inmediata, el desastre colonial colaboró a la desintegración del régimen de la Restauración, según algunos historiadores. Inmediatamente se desató la polémica de la responsabilidad de la derrota. Parecía inevitable revisar un estilo de gobierno (alternancia de partidos, oligarquía caciquil…).
  
     El Desastre del 98 contribuyó a potenciar los movimientos regionalistas y nacionalistas. Por último, la pérdida del imperio provocó una crisis cultural de gran trascendencia, de la que ha dejado testimonio la Generación del 98 y el surgimiento de una conciencia crítica que desde una perspectiva intelectual, exigía una profunda regeneración política, económica e ideológica de la vida española. Se cuestionaban no sólo los cimientos de la Restauración, sino, incluso, la propia identidad de España. Muchos escritores e intelectuales se sintieron unidos en el intento de sacudir la conciencia de un país dormido, en expresión de Unamuno. Fueron Unamuno, Azorín, Baroja, Antonio Machado, Valle Inclán y Maeztu como figuras más relevantes. El aragonés Joaquín Costa fue la figura cumbre del Regeneracionismo político, quien denunció la lacra del caciquismo con violencia extrema. Su lema era “escuela y despensa”, válido para cualquier gobierno, condensó las dos preocupaciones claves de todos los regeneracionistas. España quedó como un pequeño país sin relevancia internacional de cuyo vasto y fabuloso imperio sólo quedaban algunos enclaves en África.
En conclusión, el año 1898 fue una fecha crítica en nuestra historia por la pérdida de las colonias, por la derrota militar, pero aún más por la honda repercusión colectiva y el examen de conciencia que el Desastre despertó en la sociedad española.

Buque Español Cristobal Colon. Destruido en la batalla de Santiago el 3 de Julio de 1898

lunes, 21 de noviembre de 2016

INDIVIDUALISMO ROMÁNTICO


          El deseo de libertad es una de las características principales del héroe romántico quien manifiesta su oposición al absolutismo, a las normas concebidas en la sociedad y en el deseo de manifestarse libremente. Surge una nueva concepción del mundo: por encima de cualquier otra realidad está el “yo”, el hombre romántico es un ser caracterizado por su egocentrismo, se cree el centro del universo. En las novelas o obras poéticas los románticos se expresan a través de de temas como la frustración vital amor no correspondido, la soledad, tristeza, melancolía y hasta la desesperación.

 Se trata prácticamente de expresar su estado anímico, sus propias emociones, sus sentimientos. Sin embargo el choque entre sus ideales y la realidad hacen que el romántico se encuentre insatisfecho con el mundo circundante, ya que proclama su derecho a expresarse, el derecho del individuo frente a la sociedad y al observar la realidad se aparta de lo que lo rodea, se refugia en el ensueño, la fantasía, se cobija en un hondo sentimiento de vacío y soledad que lleva al romántico hacia la melancolía, el pesimismo, y la desesperación ante la imposibilidad de lograr la felicidad en una sociedad con la que está en desacuerdo. Y finalmente llevados por estos sentimientos, acaban con su vida.

El individualismo romántico se traduce en una literatura plagada de emociones y sentimientos subjetivos, como el amor sentimental, el amor pasional, el sentimiento amoroso de la mujer, entre otros.

domingo, 13 de noviembre de 2016

Yoraily Arèvalo 

ROMANTICISMO ESPAÑOL

     En España, el romanticismo es considerado complejo y confuso, con grandes contradicciones que comprenden desde la rebeldía y las ideas revolucionarias hasta el retorno a la tradición católico-monárquica. Lo cierto es que España fue un tema romántico para europeos de todas las tendencias ideológicas, pero en su propia literatura fue poco, y en ocasiones ranciamente convocado. Respecto a la libertad política, algunos la entendieron como una mera restauración de los valores ideológicos, patrióticos y religiosos que habían deseado suprimir los racionalistas del siglo XVIII. Exaltan, pues, el Cristianismo, el Trono y la Patria, como máximos valores. Entre sus representantes mas influyentes podemos mencionar a José de Espronceda, Mariano Josè de Larra, Josè Zorrilla, Gustavo Adolfo Bècquer, entre otros
     
    En el romanticismo español se repiten casi de manera idéntica las subdivisiones ideológicas del romanticismo francés, y al igual que en ese país, es en el teatro donde comienza la revuelta romántica. Es el héroe romántico por excelencia, que incorpora signos propios del romanticismo-. la cárcel y el monasterio-convento, pero también las escenas de exaltación del color local. El recuerdo de viejas leyendas nacionales es uno de los motivos principales del romanticismo español.

     Durante la Década Ominosa en España (1823-1833) vuelve a instaurarse un régimen absolutista, y quedan suspendidas todas las publicaciones periódicas, las universidades cerradas y la mayoría de las principales figuras literarias y políticas en el exilio; el principal núcleo cultural español se sitúa, sobre todo, en Gran Bretaña y Francia. Desde allí, periódicos como Variedades, de Blanco White, contribuyeron a fomentar las ideas del Romanticismo entre los exiliados liberales, que paulatinamente fueron abandonando la estética del Neoclasicismo.
  En la segunda década del siglo XIX, el diplomático Juan Nicolás Böhl de Faber publicó en Cádiz una serie de artículos entre 1818 y 1819 en el Diario Mercantil a favor del teatro de Calderón de la Barca contra la postura neoclásica que lo rechazaba. Estos artículos suscitaron un debate en torno a los nuevos postulados románticos y, así, se produciría un eco en el periódico barcelonés El Europeo (1823-1824), donde Buenaventura Carlos Aribau y Ramón López Soler defendieron el Romanticismo moderado y tradicionalista del modelo de Böhl, negando decididamente las posturas neoclásicas. En sus páginas se hace por primera vez una exposición de la ideología romántica, a través de un artículo de Luigi Monteggia titulado «Romanticismo»

El Romanticismo penetra en España por Andalucía y por Cataluña:
  • En Andalucía: El cónsul de Prusia en CádizJuan Nicolás Böhl de Faber, padre de la novelista "Fernán Caballero" (seudónimo de Cecilia Böhl de Faber y Larrea), publicó entre 1818 y 1819 en el Diario Mercantil gaditano, una serie de artículos en los que defendía el teatro español del Siglo de Oro, tan atacado por los neoclasicistas. A él se enfrentaron José Joaquín de Mora y Antonio Alcalá Galiano, empleando para ello argumentos tradicionalistas, antiliberales y absolutistas. Las ideas de Böhl de Faber eran para ellos inaceptables (pues seguían aferrados a la Ilustración), pese a que representaban la modernidad literaria europea.
  • En CataluñaEl Europeo fue una revista publicada en Barcelona entre 1823 y 1824 por dos redactores italianos, un inglés y los jóvenes catalanes Bonaventura Carles Aribau y Ramón López Soler. Dicha publicación defendió el Romanticismo moderado y tradicionalista siguiendo el modelo de Böhl, negando totalmente los valores del neoclasicismo. En sus páginas, se hace por primera vez una exposición de la ideología romántica a través de un artículo de Luigi Monteggia titulado Romanticismo.
Escultura dedicada a Bécquer, en Sevilla

JOSÈ DE ESPRONCEDA





     Nació en 1808, en AlmendralejoBadajoz. Fundó la sociedad secreta de Los numantinos, cuya finalidad era "derribar al gobierno absoluto" vengando así el ahorcamiento y posterior mancillamiento del cadáver de Rafael del Riego. Sufrió reclusión por ello. Huye a Lisboa a los dieciocho años y se une con los exiliados liberales. Allí conoce a Teresa Mancha, mujer con la que vivió en Londres. Tras una actuación política agitada, vuelve a España en 1833. Lleva una vida disipada, plagada de lances y aventuras, por lo que Teresa Mancha lo abandona en 1838. Estaba a punto de casarse con otra amada, cuando en 1842 fallece en Madrid.
Batallas, tempestades, amoríos,
por mar y tierra, lances, descripciones
de campos y ciudades, desafíos
y el desastre y furor de las pasiones,
goces, dichas, aciertos, desvaríos,
con algunas morales reflexiones
acerca de la vida y de la muerte,
de mi propia cosecha, que es mi fuerte.
     Espronceda cultivó los principales géneros literarios, como la novela histórica, con Sancho Saldaña o El castellano de Cuéllar (1834), el poema épico, con El Pelayo, pero sus obras más importantes son las poéticas. Publicó Poesías en 1840 tras volver del exilio. Son una colección de poemas de carácter desigual que reúne poemas de juventud, de aire neoclásico, junto con otros del romanticismo más exaltado. Estos últimos son los más importantes, en los que engrandece a los tipos más marginales: «Canción del pirata», «El verdugo», «El mendigo», «Canto del cosaco». Las obras más importantes son El estudiante de Salamanca (1840) y El diablo mundo.

Mariano JOSÉ DE LARRA
Sin duda alguna, uno de los escritores más conocidos del romanticismo español, junto con Bècquer, Espronceda o Rosaía de Castro. Larra fue un febril escritor que destacó por su ironía, mordacidad y capacidad crítica en todo tipo de escritos, ensayos y artículos periodísticos. Entre sus artículos más conocidos están Vuelva usted mañanaEl castellano viejo o El casarse pronto y mal. Entre sus novelas, destacamos El doncel don Enrique el Doliente y Hernani o el honor castellano.

JOSÉ ZORRILLA
     Nació en Valledolic en 1817 y murió en Madrid en 1893: A los doce años comenzó a escribir en verso. A los veinte años leyó unos versos en el entierro de Larra, con lo que se dio a conocer como poeta ante un publico formado por los mejores escritores del momento. Fue miembro de la Real Academia de la lengua y reconocido oficialmente como un gran poeta. Zorrilla utiliza temas de la historia nacional. Sus obras las escribe exclusivamente en verso. Escribió la obra mas representativa del teatro romántico y la mas representada en los teatros: DON JUAN TENORIO famoso aventurero y conquistador de mujeres, una recreación de la inolvidable figura de don Juan, ya elaborada por Tirso de Molina. Cultivó todos los estilos de la poesía: épico, lírico y dramático. También destacó sobremanera como dramaturgo, con obras tan conocidas El zapatero y el reyEl puñal del godo y Traidor, inconfeso y mártir.
GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER
Uno de los escritores del romanticismo (en este caso de su período tardío) más conocidos y reconocidos, aunque algunos ya le clasifican dentro del posromanticismo. No tuvo éxito en vida y solo tras su muerte se reconoció su talento. Algunas de sus obras más emblemáticas son sus Rimas y LeyendasCartas desde mi celda o Libro de los gorriones.

ROSALÍA DE CASTRO
     Fue una novelista y poetisa gallega nacida en Santiago de Compostela que escribió en castellano y gallego, y ayudó a devolver el gallego la entidad y arraigo del que carecía. Entre sus obras más destacadas podemos mencionar obras maestras de la literatura gallega, española y mundial, como Cantares gallegos (1863), Follas novas (1880) o, ya en castellano, En las orillas del Sar.
El Romanticismo literario español marcó un antes y un después. Sólo hay que ver el tipo de novelas y cómo pensaba la gente, antes y ahora.

CARACTERÍSTICAS DEL ROMANTICISMO ESPAÑOL:


1.- Escenarios románticos: Naturaleza y ciudad

Los románticos, en su búsqueda del hombre concreto, del individuo, de sus circunstancias, conceden gran importancia al entorno. Dos escenarios son preferidos: la naturaleza y la ciudad.
La naturaleza se presenta, sobre todo, en sus formas agrestes, salvajes. Ya no es el jardín cuidado y geométrico del clasicismo, sino el bosque umbrío y lleno de peligros, las montañas escarpadas y cubiertas de maleza, el  mar bravío.
Hay una complacencia de mostrar el triunfo de la naturaleza sobre el hombre y sus obras: el cementerio con sus sauces llorones, sus tumbas abandonadas, o las ruinas donde trepa la hierba sobre las piedras son el silencioso testimonio de la inutilidad de los esfuerzos humanos. De las horas y las estaciones hay predilección por la noche, la primavera y el otoño. La noche suele presidir al amor con la luna amiga como confidente en las alegrías y los desengaños. Pero otras veces la noche se puebla de espectros, ladridos de perros en una imaginaría típica del terror y lo sobrenatural. 
La primavera es la estación de las ilusiones, el amor primero, de los sueños de gloria. El otoño, en cambio, simboliza el desengaño y la derrota con las hojas caídas como testigo.
El cuanto a las ciudades existe una revalorización de lo sencillo y humilde, por un lado, y del arte medieval, árabe o gótico, por otro. Se escogen ciudades artísticas cargadas de historia y tradición: Toledo, Granada, Sevilla, Madrid.

2.- La fantasía

El romántico quiere romper los límites estrechos de la realidad concreta y remontar el vuelo hacia las regiones inmensas de la imaginación.
Son varios los procedimientos con que la fantasía entra técnicamente en la literatura romántica. En primer lugar, el gusto por el misterio y lo sobrenatural. De otro lado, se buscan situaciones ambiguas, zonas confusas, donde se pierden los límites de lo creíble y lo increíble: presentimientos, voces, apariciones de seres del más allá. O directamente, como ocurre en Zorrilla, se admiten los milagros.
En segundo lugar, se recurre al sueño y la visión, anticipando de alguna manera la exploración del subconsciente. Sueños y visiones aparecen en su vertiente positiva o negativa. El sueño o la visión buena presupone la realización de los deseos, el logro de la felicidad, un buen presagio. En oposición, el sueño malo o pesadilla se combina con el infierno y sus símbolos, el horror, la nada, la muerte.

3.- Caracterización de los personajes

Los románticos han creado más “tipos” que caracteres. De esta forma el personaje romántico tiende a ser de una sola pieza, sin inflexiones, como determinado por su esencia a una actitud.
El héroe romántico responde un poco a la concepción byroniana: apasionado, orgulloso, enamorado, perseguido por la fatalidad, escéptico, caballeroso y básicamente noble. Se encarna en diversas profesiones sociales: el trovador medieval, galante y soñador; el noble, fiero en la guerra y fino en el amor; el bandolero generoso; el viajero desconocido y lejano que oculta una historia misteriosa; el templario o el fraile.
En el extremo opuesto, el antihéroe es el tirano insensible, frío, calculador, despiadado con los que persigue; los representantes de una autoridad inflexible y ciega, sea el padre que se empeña en marcar el destino de su hija, sea el noble despótico y encerrado en sus privilegios.

D) El lenguaje

El romanticismo cambió radicalmente los procedimientos expresivos. Eliminó, en primer lugar, el sistema de referencias neoclásicas, acabando con la moda de designar fenómenos naturales o humanos mediante denominaciones mitológicas griegas: aire y viento sustituyen a Eolo, amor a Venus, Dios a Júpiter.
Por otro lado, dentro del principio sagrado de libertad, se rechaza la distinción entre palabras nobles y plebeyas, de palabras que se pueden y que no se pueden usar. Toda palabra tiene lugar en el texto si es necesaria.
Pero si algo define el nuevo estilo es el énfasis. Abundan los signos de interrogación y exclamación, los puntos suspensivos, la hinchazón retórica. Nada se puede decir con sencillez, todo ha de ir envuelto en el exceso verbal.

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Romanticismo

Carmen Atencio


Héroe Romántico

El héroe romántico personifica todas las características del propio romanticismo. Es un personaje que se sitúa en la más absoluta ambigüedad, deseando fervientemente el favor y la admiración de sus contemporáneos y a la vez despreciando la sociedad en que se mueve.

El héroe romántico, al contrario que otros, desea fervientemente la heroicidad, la busca de forma consciente y premeditada. Normalmente, las novelas románticas nos presentan a un protagonista que se lanza decidido en pos de su destino, que él considera heroico, muchas veces con la intención de imitar a algún referente o ídolo al que admira. No es de extrañar que sea Alonso Quijano, el Quijote, el modelo más repetido por los héroes del romanticismo.

Otro referente que podríamos citar es de los profetas religiosos. El héroe romántico, de hecho, comparte con ellos muchos caracteres. Es, por ejemplo, un ser solitario, que de alguna manera se cree en posesión de una verdad incapaz de ser comprendida por sus contemporáneos, y es a su vez incapaz de darla a entender. Es, y también se siente, a decir verdad, un genio, y genio es una palabra que alcanza su actual importancia justo ahora, en la época romántica. El héroe romántico es como un artista genial que se siente por encima, o tal vez por delante, de su tiempo, y aunque la sociedad en la que vive no aprecie lo que hace o en lo que cree, él sí, y prefiere vivir marginado y solitario antes que renunciar a su ideal.

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Ilustración de la aventura de los galeotes, Gustave Doré. 

 El héroe romántico | La guía de Lengua http://lengua.laguia2000.com/literatura/el-heroe-romantico. (2010)

Romanticismo

Marielis Valladares 

Definición del Romanticismo.

“Escuela literaria de la primera mitad del siglo XIX, extremadamente individualista y que prescindía de las reglas o preceptos tenidos por los clásicos”.
Diccionario de la Lengua Española (1992).


“El romanticismo del movimiento romántico es un producto de la modernidad; comienza en la Edad de la Razón dieciochesca, y es parte de una reacción contra esa era” Cranston Maurice (1997) El Romanticismo.


Peckham “El giro radical que experimenta el pensamiento europeo en esta época consiste en desplazarse desde unas ideas filosóficas que conciben al mundo como un organismo dinámico”
Alborg Juan Luis. Historia de la Literatura Española.


Barzun en 1949 definió el romanticismo como “La gran revolución que llevó la inteligencia de Europa desde la espera y el deseo de la inmovilidad al deseo y a la espera del cambio”
Alborg Juan Luis. Historia de la Literatura Española.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Romanticismo

Romanticismo Inglés


 Romanticismo en Inglaterra surgió casi al mismo tiempo que en Alemania conociéndose como un movimiento político y cultural que se oponía al racionalismo de la ilustración y el  Clasicismo. La idea era romper con todos los cánones establecidos en busca de una libertad en la creación,  la idea era llevar un cambio en la perspectiva y en la manera en la cual se expresaban ciertas artes, por lo que presenta características absolutamente particulares al lugar donde se desarrolla.

Fueron dos los campos en los que más claramente se expresaron los literatos románticos de Inglaterra: la poesía y la novela histórica.

La poesía fue uno  de los géneros que más se influenció con el romanticismo la cual los autores por un lado expresaban el rechazo a la sociedad burguesa  e industrializada así como también un nuevo lenguaje literario basado en expresiones absolutamente novedosas para la época llenas de subjetividad, irracionalidad y la libertad del artista de toda regla.

William Wordsworth (1770-1850) y Samuel Taylor Coleridge(1772-1834) se consideran como los dos poetas fundacionales del movimiento romántico inglés. Literalmente, además, el prólogo de las Baladas líricas (obra compuesta por ambos autores) suele citarse como un manifiesto romántico para la generación que estaba por venir

Walter Scott (1771-1832) es el creador de la narrativa histórica uno de los géneros románticos preferidos. Sus numerosas novelas, ambientadas en la Edad Media y de tono rebelde y nacionalista en las que reina el deseo de evasión y de rememorar tiempos pasados, que los románticos consideraban mejores que el prosaico presente. Tuvieron gran éxito y fueron imitadas en toda Europa. Los títulos más significativos, como Ivanhoe (1820) o Quintin Durward (1823), están protagonizados por héroes que luchan contra la tiranía o la opresión.

Influenciados en buena medida por Wordsworth y Coleridge, los tres grandes poetas del romanticismo inglés fueron Lord ByronParcy Brysse Shelley y John Keats. Todos ellos fueron no sólo poetas románticos, como lo habían sido sus predecesores, sino auténticos héroes románticos en sus propias vidas, en las que encarnaron sus ideales hasta las últimas consecuencias, muriendo jóvenes y llevando vidas errantes y atormentadas.

Lord Byron tal vez sea el poeta inglés más conocido, y también el que más fama aunó en vida, en parte gracias a su extravagante y escandalosa forma de ser.  Escribió Las peregrinaciones del joven Harold (1812-18), que narra los viajes del melancólico protagonista por el sur de Europa, El Corsario, El Prisionero de Childe  Harold (1819), leyendas en verso con héroes individualistas y rebeldes.
Su obra maestra es el extenso e incompleto Don Juan (1819), mezcla de poema heroico y satírico sobre el famoso conquistador, que por su ironía puede considerarse una parodia del romanticismo.


Parcy Bysshe Shelley  amigo y compañero de viajes de Lord Byron, abandonó esposa y patria para recorrer Europa y murió ahogado en un naufragio. Escribió extensas obras entre dramáticas y poéticas, como Prometeo Liberado (1820), en la que expresa su fe en la humanidad. Sus poemas líricos, más breves, como la Oda al viento del Oeste, destacan por su musicalidad y abundantes metáforas.



John Keats muerto muy joven de tuberculosis, tras un amor desgraciado. Escribió largos poemas narrativos, como Endymion, un homenaje a la cultura griega, pero  su fama se debe a sus poemas breves, como sus extraordinarios sonetos o sus grandes odas. En ellos reflexiona sobre la condición humana, el tiempo y el arte, dando rienda suelta a sus sentimientos.

                                                                                                                                                                     
                                                                                                                          Emily Boxil